martes, 21 de diciembre de 2010

Colegio Culinario de Morelia ÚLTIMA PARTE

{ Eduardo Lombardi   Bendicta Alejo    Atápakuas }


Desde 2004, existe esta asociación dedicada a la procuración de la producción de alimentos orgánicos y al rescate  de las semillas locales,  un ejemplo claro de la unión de esfuerzos y búsqueda del bien común, por romántico que suene hay gente llevándolo a la práctica.

El Ingeniero Eduardo Lombardi,  dedicado por completo en llevar este conocimiento y ayudar a crear estos lazos de unidad entre productores,  nos explica que junto a esta corriente de slow food  esta también otros giros de producción responsable como: slow fish, slow cheese y slow attitude, que todas estas no son más que un estilo de vida llevado sin estrés y cada vez menos complicaciones.

La unión que conforma este movimiento ya es de 158 países,  todos encaminados a buscar lo que deben ser todos los productos que consumimos y muy importante: debe ser limpio, bueno y justo.

Gracias a Slow Food  recapacitamos en la idea de que tener un comercio local no solo aumenta los ingresos de la gente, además  ayudan a crear diversidad en lo que necesitamos consumir, que mejor que tener muchas opciones, y todas ellas MUY BUENAS.

Combatir el fast food y la no aceptación a la homogenización, todos queremos ser iguales y nos resta libertad, capacidades y más, lo mismo pasa en los alimentos y nos deja muy poco como comensales.

 Algo muy interesante,  una normatividad acuñada en España: Kilometro 0,  en un decálogo para certificar a los productores que consiste en conocer el número de kilómetros que ha recorrido la materia prima  desde el lugar de producción   hasta la mesa del comensal,  obviamente entre menos distancia es mejor. El ejemplo que recuerdo es el hecho de que varios dueños de sitios para comer tiene sus cosechas de hierbas de olor incluso en la azotea de su local, así que imagina alguna de ellas recién cortada para condimentar tu platillo.

Y con el orgullo michoacano, el Colegio Culinario de Morelia nos trajo la grata sorpresa de la principal representante de mi estado a nivel Internacional, Benedicta Alejo,  llevando a los asistentes una probadita de lo que bien sabe y  que insiste en la preparación tradicional de la meseta Purépecha,  con ayuda  del fogón y guisos a base del maíz.

Con no menos que el reconocimiento Internacional a su desempeño en la cocina tradicional, Benedicta ha tenido presencia en E.U.,  trajo para nosotros guisos, las Atápakuas, salsas de la cocina michoacana a base de maíz, nada más que deliciosas servidas en una tortilla recién hecha y en una hoja de maíz como plato.

Punto extra por dar a conocer que las economías locales son importantes, y más que eso, trascendentales.

Básicos
Del menú:
Para llegar:
Joan Sebastian 93 Bosque Camelinas
Plus:
Buen trato por parte de los organizadores, aunque un poco apresurado.

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